miércoles, 2 de diciembre de 2009

La ciencia que estudia los músculos faciales

La prosopología (del griego prósopon, cara, y logos, palabra, discurso, tratado) es la ciencia que estudia el rostro. La prosopología miológica (del griego myós, músculo) estudia los músculos faciales en particular, sus contracciones y los resultados de las mismas, es decir, las expresiones. Esta ciencia se basa en unas ideas muy simples, que, según el doctor R. Ermiane, pueden resumirse de esta forma:

Cada músculo facial produce, al contraerse, una deformación de los rasgos del rostro ''en reposo''.

Cada músculo crea una deformación que le es propia y que representa la imagen característica del mismo.

Cada una de esas deformaciones revela una modalidad del carácter del individuo, sus tendencias y disposiciones generales. Así, la contracción de los músculos de la cara -incluso la de uno solopermite relacionar las expresiones que produce con el conjunto del carácter de la persona y hacer una síntesis del mismo.

La prosopología miológica requiere, además de un buen conocimiento de los músculos faciales y de las diferentes expresiones que su contracción produce, un sentido agudo de lá observación. Este sentido se adquiere coñ el tiempo, después de examinar y ''leer'' centenares de rostros. Sigamos con las definiciones del Dr. Ermiane: ''La más mínima alteración de su tonicidad y contractilidad refleja los matices más sutiles de la vida interior. Su fisiología justifica plenamente la expresión ''el rostro es el espejo del alma.''
''Cuando los músculos cutáneos entran en acción (cuando se contraen) determinan ciertas deformaciones de los rasgos del rostro en reposo y, a veces, pliegues cuyo conjunto constituye una imagen característica simple que permite reconocer su contracción. ''El más mínimo estremecimiento, el plegamiento de las arrugas, el fruncimiento de las cejas, el parpadeo apenas perceptible, revelan pensamientos y sentimientos no expresados, o disimulados por la actitud o la palabra.

''El esqueleto y las proporciones del rostro, que sólo dependen de las funciones fisiológicas de la vida vegetativa, nos enseñan mucho acerca del temperamento básico, a la vez físico y psíquico, del ser humano. ''Los músculos, cuyos movimientos están regidos por el sistema nervioso, nos dan el aspecto dinámico de la personalidad y la totalidad del carácter. ''Cada músculo cutáneo corresponde a un estado anímico concreto. Su contracción significa que ese estado existe realmente; su ausencia de contracción, que no existe''

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